DATOS PERSONALES

Mi foto
* Escritor y periodista especializado en los aspectos políticos de la globalización. * Presidente del Consejo del World Federalist Movement. * Director de la Cátedra de Integración Regional Altiero Spinelli del Consorzio Universitario Italiano per l’Argentina. * Profesor de Teoría de la Globalización y Bloques regionales de la UCES y de Gobernabilidad Internacional de la Universidad de Belgrano. * Miembro fundador de Democracia Global - Movimiento por la Unión Sudamericana y el Parlamento Mundial. * Diputado de la Nación MC por la C.A. de Buenos Aires

lunes, 27 de octubre de 2014

PARA TODOS LOS HOMBRES DEL MUNDO






"Para todos los hombres del mundo" fue mi nota de ayer en Los Andes y La Voz del Interior. 
La propuesta de la Presidenta de deportar extranjeros es tan anticonstitucional, fascista e inefectiva como el propio kirchnerismo.

Les paso el link de ambos, la nota completa y la tapa de La Primera, de los tiempos en que la xenofobia era solamente de derecha. 


http://www.lavoz.com.ar/opinion/para-todos-los-hombres-del-mundo

http://www.losandes.com.ar/article/para-todos-los-hombres-del-mundo






PARA TODOS LOS HOMBRES DEL MUNDO

La propuesta enunciada por Cristina Fernández de Kirchner en su alegato a favor del nuevo código procesal penal, consistente en la "expulsión de extranjeros" sorprendidos in fraganti en la comisión de un delito, es anticonstitucional, fascista y absurdamente inefectiva. Tan anticonstitucional, fascista y absurdamente inefectiva como el propio kirchnerismo, vaya casualidad… 

Expulsar extranjeros es anticonstitucional en la República Argentina porque la Constitución establece, en su artículo 20º, que “los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano”. Va de suyo que un tratamiento procesal diferencial determinado por la extranjeridad es contrario no sólo al espíritu, sino a la letra constitucional. En segundo lugar, es fascista porque focalizar la represión del delito en la expulsión de extranjeros mientras todo el sistema político, judicial y policial argentino hace agua, y cuando mafias y patotas bien argentas se han apoderado del país, comenzando por el Ejecutivo y el Congreso y pasando por las dependencias estatales, las compañías aéreas, los sindicatos, las comisarías, los clubes de fútbol y las asociaciones de clubes de fútbol, es  exaltar esa xenofobia que es el peor producto, entre muchos, del nacionalismo, y la flor en el ojal de su expresión extrema: el fascismo. 
No es casualidad. Que la propuesta del kirchnoperonismo coincida extrañamente con el tipo de políticas aplicadas en el país mediante la Ley de Residencia de 1902 y recomendadas hoy por el Front National de Marina Le Pen demuestra dos cosas: que el nacionalismo no es de izquierda sino expresión de la peor derecha fascistoide, aquí y en todos lados; y que de la Argentina del Centenario que tanto dice despreciar, el kirchnerismo sólo es capaz de reproducir sus peores aspectos. Inevitables, acaso, a comienzos del siglo XX. Execrables, un siglo después. 

En tercer lugar, la propuesta de nuestra famosa campeona de los derechos humanos y reconocida arquitecta egipcia es absurdamente inefectiva porque en el marco existente, constituido por once años de kirchnerismo en el poder, la política de expulsar extranjeros no es otra cosa que elevar el sistema de puerta giratoria a la categoría internacional. ¿Cuánto tardarían los delincuentes en reingresar al país a través de nuestras fronteras, desprovistas de cualquier control migratorio y policial efectivo? ¿No sería esta innovación una enorme ventaja para quienes vienen al país a delinquir? ¿No les otorgaría una impunidad aún mayor que la existente? Si esta reforma se sancionase y el Gobierno fuera coherente, el Ministerio de Turismo debería organizar una campaña “Visit Argentina” para cacos y narcotraficantes. Como ventaja adicional, podría ofrecer pasajes con descuento en Aerolíneas Camporistas. “Si la pegás, pasás al frente. Si te va mal, te traemos de vuelta a tu país y volvés a empezar” podría ser el slogan de la campaña de publicidad. 
Que doce años de depredación y delirio camuflados detrás de las banderas del garantismo y los derechos humanos iban fatalmente a terminar en algún tipo de contrarreforma fascistoide lo dábamos por descontado. Lo que no esperábamos es que la nueva ola fuera cabalgada, otra vez, por el Gobierno del “Ningún pibe nace chorro” y el “Todo delincuente es una víctima de la sociedad”. ¡Un nuevo punto para el psicópata, siempre capaz de sorprendernos, pobres y neuróticos mortales, con su alucinante mistura de fanatismo e inmoralidad!

Pero hay más. No se trata solamente de la habitual dosis de plasticidad ideológica y oportunismo político que sólo hace posible la carencia de toda estructura ética. Es algo más. Se trata de la instalación deliberada y planificada de falsas antinomias. Ahora es argentinos versus extranjeros; ayer fue campo versus industria; clases altas versus trabajadores; rubios versus morochos; Argentina versus el mundo; capital versus interior. Es una estrategia a la que el peronismo nos ha acostumbrado desde sus orígenes: separar, mostrar como antagónico y provocar el enfrentamiento de lo que debería estar unido si de verdad quisiéramos construir un gran país. Porque un gran país se hace con el campo y con la industria; con las clases altas y los trabajadores; con los inmigrantes y los cabecitas; con los rubios y los morochos; con la capital y con el interior. Un gran país no se hace aislándose ni peleándose con todos sino insertándonos en el mundo como mejor estrategia para defender el interés nacional. Pero un gran país no se hace con corruptos, autoritarios y delincuentes enquistados en el poder, y esto es –precisamente- lo que las falsas antinomias populistas intentan ocultar: las profundas y bien reales antinomias nacionales, la verdadera grieta que determina la realidad argentina: corruptos versus honestos, autoritarios versus republicanos, delincuentes versus gente que vive de su trabajo y quiere hacerlo en un país normal. Son estas las verdaderas divisorias de aguas que separan a los argentinos, y que el kirchnoperonismo ha intentado borrar con falsas antinomias y sosteniendo que es necesario robar para hacer política, destruir las instituciones para defender a los pobres y enriquecerse ilícitamente para enfrentar a las corporaciones. Un gran país no se hace así, ni enfrentando a los argentinos con los inmigrantes extranjeros. Un gran país se hace con los argentinos honrados y con los extranjeros honrados en el trabajo y en el poder, y con los delincuentes de cualquier nacionalidad, cargo y pertenencia partidaria en la cárcel. Así lo demostró aquella Argentina nacida de la Constitución que la creaba “para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.  Quisiera detenerme en esta frase genial del Preámbulo de la Constitución Argentina antes de terminar. 

Las constituciones de todos los países suelen hacerse en nombre de los habitantes de esos países y de su historia en común. El pasado y la nación son, pues, sus categorías fundacionales. La de la República Argentina, no. La Constitución Nacional de la República Argentina es, hasta donde sé, la única en el planeta que se abre al mundo y al futuro, que no se limita al presente sino que piensa en términos de “nuestra posteridad” y no se cierra en el territorio nacional sino que habla “para todos los hombres del mundo”. Es global y futurista. Mundo y futuro son sus categorías fundantes. Y fue parte -acaso: produjo- un proceso de innovación revolucionaria basado en la inmigración que llevó al país de ser un pobre suburbio virreinal del Perú y el Paraguay a estar entre los diez primeros del mundo. No sólo en términos de riqueza sino en las condiciones de vida efectivas de sus trabajadores y clases populares, muy superiores a las de Latinoamérica y la mayor parte de los países de Europa, como la masividad de la propia inmigración europea demostró. 
Y bien, todo empezó a tambalear y terminó desmoronándose cuando un grupo de historiadores luego agrupados bajo el apelativo de “revisionistas históricos” desplazaron al mundo y al futuro del ADN de la sociedad nacional para instalar a la nación y al pasado como sus grandes líneas directivas. Ya nada sería igual. Los revisionistas históricos elitistas encontrarían en el Partido Militar de Uriburu la encarnación de sus teorías. Los revisionistas históricos populistas, en el General Perón y el Partido Populista que fundó. 
Como documenta la fotografía, juntos llegaron a la Casa de Gobierno el 6 de septiembre de 1930 para dar el primer golpe cívico militar y entrar definitivamente en nuestra Historia. Y no se fueron más. Sus líderes, hijos y entenados gobernaron casi todo el tiempo transcurrido desde entonces, y lo siguen haciendo aún, tratando de convencernos que todo lo malo que pasó en el último cuarto de siglo se debió a los dos años (1999-2001) en que no estuvieron en el poder, y de que expulsando a quienes dejaron entrar sin ningún control se solucionarían los enormes problemas de seguridad causados por la proliferación de mafias transnacionalizadas. Que el candidato del Frente Renovador y de la liga de intendentes del conurbano haya salido inmediatamente a apoyar este delirio del Frente para la Victoria es un hecho, no una opinión. Y demuestra otra vez dónde está la línea divisoria. 

No se trata de argentinos versus inmigrantes sino de delincuentes versus gente honesta. Se trata de elegir entre una república orientada al mundo y al futuro y una nación populista, ombliguista y empantanada en su pasado de fracaso y frustración. Se acerca el momento, probablemente, de la última oportunidad. 

viernes, 24 de octubre de 2014






Mañana sábado 25 estaré 
desde las 11 horas 
en Santa Fe y Callao, 
acompañando al equipo de Cultura Porteña 
en su campaña de afiliaciones. 

Los espero. 

martes, 14 de octubre de 2014

6º SIMPOSIO ALTIERO SPINELLI

Hoy comienza el 6º SIMPOSIO ALTIERO SPINELLI- La integración regional en un mundo globalizado. 

Martes, miércoles y jueves, las mejores discusiones y conferencias sobre la actualidad de la integración regional en el mundo: la situación en Mercosur y la Unión Europea, el rol de las ciudades en la integración regional y global, y el proyecto de crear una Corte Penal Latinoamericana contra el Crimen Transnacional Organizado.

Con Jordi Borja, Ignacio Torreblanca, Alfonso Prat Gay, Gabriela Michetti, Sergio Abrevaya, Martín Lousteau, Fernanda Gil Lozano, Patricia Bullrich, Fabio Porta y los embajadores de Chile y de la Unión Europea. 

CASA DE LA CULTURA   Avenida de Mayo 575
ENTRADA LIBRE






sábado, 11 de octubre de 2014

6º SIMPOSIO ALTIERO SPINELLI

6º SIMPOSIO ALTIERO SPINELLI
La integración regional en un mundo globalizado

CASA de la CULTURA (Avenida de Mayo 575)
desde las 17hs. 

14 de octubre- Una corte penal latinoamericana contra el crimen transnacional organizado
15 de octubre- Situación de la integración regional e
n Europa y Latinoamérica
16 de octubre- El rol de las ciudades en le integración regional y global


Difundilo!
Vení y participá de la discusión!
Te esperamos...





domingo, 5 de octubre de 2014

EL COMPLOT




Mi artículo de hoy, El complot, ya está en la edición digital de Diario Los Andes de Mendoza

http://www.losandes.com.ar/article/el-complot


martes, 23 de septiembre de 2014

CORTE PENAL LATINOAMERICANA CONTRA EL CRIMEN TRANSNACIONAL ORGANIZADO



En el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños reitero la propuesta de Democracia Global: una Corte Penal Latinoamericana contra el Crimen Transnacional Organizado

https://www.facebook.com/democraciaglobal 







CORTE PENAL LATINOAMERICANA CONTRA EL CRIMEN TRANSNACIONAL ORGANIZADO

Al triste récord de ser la región socialmente más desigual del mundo, Latinoamérica ha agregado el de ser la región con mayores niveles de violencia criminal del planeta. La incontrolable situación en el norte de México, el crecimiento de las maras centroamericanas la cooptación de vastos sectores de la política y del estado y el auge de la violencia criminal, el tráfico de armas, drogas y personas forzadas a la esclavitud laboral y sexual en el resto de los países configuran un problema regional de enormes repercusiones negativas en la vida de los ciudadanos latinoamericanos. 

Lenta, pero inexorablemente, la proliferación de grupos dedicados al crimen transnacionalmente organizado se está constituyendo en el principal problema social de la región, en una amenaza para la democracia y en el principal freno a su desarrollo económico. Lamentablemente, los únicos que parecen haber comprendido el carácter global del mundo en que vivimos y logrado estructurar sus organizaciones con una lógica que supera las fronteras nacionales son los delincuentes. Redes de protección internacionales que esconden en otros países a prófugos de la Justicia, sistemas de colaboración entre organizaciones criminales que operan globalmente, intercambio mundializado de información, drogas y armas, mafias interconectadas en la región y en el mundo son sólo algunas de las estrategias que reducen a la impotencia a los sistemas nacionales de persecución del crimen organizado. 

La violencia criminal y sus consecuencias sociales se han convertido hoy, lamentablemente, en parte central de la agenda política de nuestros países, y las desigualdades en términos de seguridad, en el principal factor de discriminación social en la región. Frente a la proliferación de organizaciones criminales estructuradas regionalmente y con poderosas conexiones con sus similares de otras regiones -como la mafia siciliana, la ndrangheta calabresa y las mafias rusa y china- los mecanismos nacionales de seguridad se demuestran cada vez más insuficientes y subordinados a poderes políticos impotentes, cuando no corruptos y cómplices. En vez de constituir una ventaja en términos de eficiencia, la cercanía de los tribunales, fiscalías y fuerzas de seguridad nacionales respecto de los lugares en que se consuman los delitos los deja a merced de la corrupción y de las amenazas del crimen organizado y limita su esfera de actuación a la persecución de la criminalidad menor, sin posibilidad ninguna de impulsar el desguace de las organizaciones criminales mediante el encarcelamiento de sus dirigentes y la confiscación de sus bienes. 

Los problemas regionales requieren soluciones regionales. Las resoluciones regionales requieren instituciones regionales para no quedar a merced de los desequilibrios de poder entre las naciones y las consecuentes arbitrariedades internacionales, ni de la inoperancia y oposición de los poderes estatales localizados. Una CORTE PENAL LATINOAMERICANA CONTRA EL CRIMEN TRASNACIONAL ORGANIZADO efectiva en la persecución de aquellos delitos que se organizan y ejecutan transnacionalmente no significa, de ninguna manera, una limitación a las soberanías nacionales ni a los poderes de los gobiernos latinoamericanos. Por el contrario, su éxito reforzaría los poderes de gobiernos hoy erosionados por redes criminales sobre las que están perdiendo progresivamente el control, y mejoraría la capacidad de autonomía y autodeterminación de Latinoamérica y de sus ciudadanos, demostrando que los latinoamericanos somos capaces de ocuparnos de los problemas de nuestra región. Es precisamente por el espacio abierto por la actual ineficiencia de los gobiernos latinoamericanos para lidiar con la cuestión, especialmente en lo referido al tráfico de drogas y la criminalidad relacionada, por donde se cuela la intervención de agencias extra-regionales. Por lo tanto, la constitución de una CORTE PENAL LATINOAMERICANA CONTRA EL CRIMEN TRASNACIONAL ORGANIZADO reforzaría la capacidad de la región para manejar por sí misma sus problemas y establecería un límite fundado a las injerencias extra-regionales en esta y otras importantes cuestiones.  Por otra parte, y como ha demostrado el proceso de creación y de adhesión a la Corte Penal Internacional, a la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Transnacional Organizada y a los protocolos de Palermo, casi todas las constituciones latinoamericanas reconocen ya el derecho público internacional como parte de su corpus de derechos y obligaciones. La creación de la CORTE PENAL LATINOAMERICANA CONTRA EL CRIMEN TRASNACIONAL ORGANIZADO debería ubicarse en ese contexto jurídico y aplicar los mismos principios ya usados en el ámbito internacional y mundial a la resolución del principal problema que enfrenta hoy Latinoamérica. 

Por todos estos motivos, cada día más evidentes, se hace urgentemente necesaria una estrategia regional para enfrentar un delito que se organiza regionalmente; una estrategia que, además,  siente las bases de una dinámica favorable a la integración regional tan necesaria para afrontar los demás desafíos que enfrentan los países de Latinoamérica. Una CORTE PENAL LATINOAMERICANA CONTRA EL CRIMEN TRASNACIONAL ORGANIZADO (COPLA) multilateral, pluralista y efectiva puede constituirse en el elemento decisivo que evite a los países de la región un futuro de subdesarrollo y criminalidad. Convocamos pues a todas las organizaciones democráticas, a todos los gobiernos y a todos los ciudadanos de Latinoamérica a participar activamente de su constitución.